Una noche en El Fuerte

Y llegó el día y mi espíritu se quedó en El Fuerte.

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XIII RECITAL DE POESÍA ERÓTICA VILLA DE LA ALMUNIA.

Que fácil es olvidar y que sencillo es recordar. Se recuerdan más las noches que los días… No me preguntéis por qué. Quizá la noche nuble algunos sentidos: menos luz, menos sonidos… Más atención, intuición, interiorismo…

El Fuerte es un nombre dado a partir de la guerra de independencia al Convento de San Lorenzo, en la Almunia de Doña Godina. Lo habitaron franciscanos de renombre, algunos de la localidad. Dicen que albergaba un Centro de Filosofía, que es la ciencia del alma, y una gran biblioteca. Después fue guarnición y fortín, de ahí su “nombre”.

Sin duda, es un placer visitarlo de día, admirar su nave, lo que queda del claustro, sus saeteras que hablan del pasado militar y su conjunto arquitectónico en general. De noche, algunas noches, los muros son transparentes, los espíritus viven en cada grieta, las palabras enraízan entre las piedras y las cigüeñas las esparcen con su aletear.

De noche, si estás atento, se oyen los cantos de los monjes, repetidos, monótonos, voz “grave monasterio”, y si afinas aún más tus sentidos, los piropos de la guarnición a las mañas casaderas. Mira las estrechas saeteras… ¿Imaginas cuantos versos, cuantas palabras de deseo han atravesado sus muros a través de éllas?… Huele a incienso, a pólvora… Pero sobre todo a deseo. A coyuntas entre sus arcos… Mientras unos cantan, otros curan y muchos batallan. A todos ha sobrevivido.

Hay una noche en El Fuerte donde se reúnen todos: espíritus célibes, soldados heridos, romances imposibles, amantes libertinos, damas de vida libidinosa, sueños y delirios. Espíritus redivivos.

Durante años, mi espíritu estuvo ahí, cabalgando el dragón del deseo…y un día, aquella noche, encerrado en mi mismo, decidí que había llegado el momento de asistir con cuerpo y alma, al festín de los vivos.

Sobre el escenario, miras sin mirar, cegado por la luz, tus pupilas se dilatan, tu corazón se acelera, tu voz se proyecta hacia al patio y te escuchas… Quizá no tengas la voz más bella, ni las palabras más hermosas, pero queda. El espíritu trepa los muros, se enreda, se entrega, acaricia el papel que te representa, manoseado, leído mil veces, y ya no piensas. Te invaden los espíritus presentes, puedes leer sus mentes, oir sus corazones…los labios que musitan, las manos que se agitan, las piernas que se cruzan, los pechos que se hinchan, la sangre que acalora y recorre cada cuerpo, hasta el lugar más escondido.

Dice una amiga, que lo mío no es la poesía. Lo mío no es nada, no soy poeta , ni escritor, ni cronista… Quizá un humilde narrador de historias…o quizá nada de nada.  Pero estoy seguro de una cosa: desde esa noche, soy un espíritu de El Fuerte. Impregnado de magia, de deseo, de placer compartido, de dulces, de cerezas, de buen vino y de amigos.

Atravesar los arcos de los amantes, y ser tocado por mil manos, en cada fruta, cada vaso, cada mirada… Los ojos satisfechos, las gargantas libres de palabras… El calor de la noche…. Sólo faltan sábanas y alguien que te ama.

Una noche en El Fuerte, es disfrutar, compartir, gozar, soñar, admirar y amar… No importa quién seas, ni de donde vengas, ni donde vas. El Fuerte es un lugar… Intemporal.

“En homenaje a todos aquellos, que en la Almunia, y muchos lugares de España, velan por las tradiciones, el patrimonio, la cultura, el arte y el espíritu de las gentes. ” Mario Sender.

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