El escritor sin libros

El escritor sin libros

“…mientras este país no vea la luz y no libere sus fantasmas de hipocresía, no lea más y sea más culto de verdad, en el sentido helenístico o humanístico de la palabra, nada cambiará.” (Michi Panero)

España es, sin duda, un país diferente. En su forma de sentirse, en su hipocresía, en la difícil relación con su propia historia. De sentimientos cambiantes, de carácter influenciable, de contradicciones, de un ideario indefinido y de cobardía para aprovechar los momentos de ilusión y comprar el billete de tren que te lleva a cualquier parte. Nos falta ese carácter irreverente para no hacer siempre lo que espera la gente. Un país condescendiente, donde las revoluciones no tienen lugar.

Aún así, a lo largo de nuestra historia, algunos personajes quisieron ser diferentes y fueron engullidos por ese estatus intransigente. Aunque al final de la vida solo te quede la desesperanza, la melancolía, la resignación y ese punto de rebeldía intrínseca que nunca lograste que aflorara; que se se manifestara de verdad.

michiylucia

Así vivió el escritor sin libros José Moisés Santiago Panero Blanc, conocido por el sobrenombre que le pusieron sus hermanos: Michi Panero. Nacido en Madrid en 1951 era el menor de los tres hijos del poeta Leopoldo Panero y la escritora Felicidad Blanc (cuya trayectoria fue prácticamente anulada por su esposo, considerado como el poeta del franquismo). Una familia que representa todas las contradicciones de la sociedad española de la época. De buena posición económica, intelectual, con reconocimiento social y adaptada al r´gimen. Michi les salió rebelde. Militante de izquierdas, noctámbulo, mujeriego, digamos que poco convencional. Aunque o pudo escapar de las garras de la prensa rosa tras su matrimonio con Paula Molina (hija de Antonio Molina) y amante de Lucía Bosé.

Escribió durante años como columnista para La Clave y el diario El País y como empresario fue copropietario de El Universal ( local de referencia de la movida madrileña) junto a su última pareja Amparo Suárez-Bárcena (“una mujer violentísima, la Celosa Extremeña” según sus propias palabras). El bar acabó por convertirle en un bebedor empedernido, si no lo era aún.

Michi fue la envidia de la noche, el deseo de muchos jóvenes, el bohemio empedernido, culto y de buena familia, víctima de su propia vida. El ingenioso, la compañía deseada de muchas mujeres:

Todos los muchachos queríamos ser como Michi Panero,
Con el clavel rojo, dulce mujer desnuda,
Dulce amaneramiento…
la romería hasta Malasaña

así lo describe en este fragmento el poeta Ignacio García.

michi-panero-highwayUn joven malcriado que empezó varias carreras y no terminó ninguna, excepto la carrera de su vida de excesos, de querer y no poder alcanzar ese oscuro objeto de deseo que todos tenemos. Pagó con la ignorancia su prepotencia, fue bandonado por sus amigos cuando ya no les servía para sus intereses de alcohol,mujeres, gracietas y noches de juergas. Desahuciado de su vivienda, arruinado, olvidado y enfermo, acabó sus días víctima del cáncer, en el único lugar donde fue realmente feliz: la casa familiar de Astorga.

Si caes enfermo y eres un vicioso la gente no te perdona”, Michi Panero

 

Apóstol del exceso (Michi Panero), así se definía el mismo…

Las lágrimas construyen barrios de silencio.
Lo mejor que puedes hacerme es creerte el personaje.

Astorga era un verano donde la casa temblaba de aburrimiento.
También de rasgadas caricias. Con umbrales transparentes. Sin límites.

Soñamos la tarde. Y nos refugiamos en los cromos de la irreverencia.
El cromo es de Verlaine y vamos a drogarnos con algunas de sus imágenes.

El exceso me prueba en forma de carcajadas. El humor es nuestra arma de absolución masiva.
Pero este poema esta limpio de distancia. En este poema todo puede irse por el sumidero.

¿Quieres un dibujo? Pelo salvaje de introvertido, barbilla desafiante y una maldad de juguete.
Las cazadoras dicen soy un chico mono. Y no seré yo quien la contraria les ofrezca.

Estoy lúcido. Seré un acabado. Pero, no me equivoques, que beba jarrones de absenta no domestica mi bombeo sentimental.

Hace violencia en mi recuerdo. Aunque calabazas a ese no. No de justificaciones.
La dejará hablar. Y le obsequiaré un rato de descanso.
Le alfombraré las manos con algunas buenas palabras. Palabras timbre como dignidad.

Soy el apóstol del exceso. Voy a caer. Pero caeré de pie.
Con un verbo irreverencia en una mano y un hígado desorientado en la otra.

La irreverencia tiene un precio. No me ha pagado importarlo.

Espero
momento
hayáis
bebido
uno bueno.

El hombre que casi conoció a Michi Panero (canción de Nacho Vegas)

Es hora de recapitular las hostias que me ha dado
el mundo. Hoy vendrán a oír mi último adiós. Bien.
Uno a uno van llegando y yo los recibo en batín.

Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.
Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije “no” en el altar
y cuando digo no es no.

Fracasé una vez, fracasé diez mil
y aun así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoy
y por lo bien que habita el mundo.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

Y no me habléis de eternidad. No me habléis de cielos
ni de infiernos. ¿No veis que yo le rezo a un dios que
me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más?
Fue bastante ya…

Nunca fui en nada el mejor,
tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.
Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,
es que me voy a morir
y cuando digo voy es que voy.

Lo he pasado bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás
soñaríais en mil vidas.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

Dejadme preguntar: ¿Es esto el final? Y si es así,
decid: ¿Me vais a extrañar? ¡Ah, veo que asentís
pero yo sé que no!

Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia;
consideré insensato procrear.
Y diréis de mí que soy
un viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,
y cuando digo bien es bien.

¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

¡Y unos me llaman chaval, y otros me dicen caballero!
¡Alguno declinó mi oferta para hablar! ¡Yo una vez tuve
un gran amor, pero si os he de ser sincero dije “no” en
el mismo altar, y cuando digo no quiero decir que no!

He bebido bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad
y por lo bien que habita el mundo.
¡Escuchad, os lo diré cantando!
(Viejo): Shalalaralalá…

Has…ta… nun…ca.

De locos y genios o genios locos se hace la historia y malo es renunciar a lo que existe y forma parte. También se puede escribir con los ojos y según dicen…Michi no necesitaba escribir negro sobre blanco. Fue fiel al destino familiar, como los demás lo somos aún sin saberlo…o si?. Decía Bukowski que prefería morir pobre escribiendo que pasar su vida sirviendo cafés…

Sobre la familia Panero se realizaron dos películas -ambas al parecer con guión o colaboración del propio Michi:  El Desencanto, Jaime Chavarri 1976 y Después de tantos años, Ricardo Franco 1994.

Mario Sender

 

(Dedicado a mi amigo Miguel Angel, creador y coautor de http://www.emblogarte.com)

 

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