Espuma de calor…

Estrella-Galicia

Espuma de calor
Caminaba en equilibrio sobre sus tacones, intentando esquivar las juntas de los adoquines desgastados por el tiempo. La lluvia había dejado el brillo de sus ojos en cada bloque y las farolas dibujaban su sombra delante de cada paso. Aún olía a él. Su perfume se mantenía en la memoria, aún después de la reconfortante ducha. Aún vibraba su piel bajo los dedos expertos y todavía, al pasar la lengua sobre sus labios, percibía el suave calor de los besos. Caminaba despacio, en la penumbra, sujeta a los dedos que la habían amado, segura ante cualquier traspiés. En silencio, absorta en sus pensamientos.
Al final de la calle, a unos pocos pasos, un coche negro reflejaba los neones de la avenida. Cuando se encontraba a su altura y lo observó, le pareció extraño. No tenía cristales ni ventanillas, tampoco puertas. No había visto ninguno igual. Él hizo un gesto con la mano y una abertura transparente y luminosa se hizo evidente. Sin saber cómo se encontró en el interior. Sentado a su lado, sin soltar su mano, Roxel, pulso sobre un pequeño panel táctil.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo, mientras toda su ropa desaparecía y dejaba al descubierto su piel suave, iluminada por una luz a la vez cálida y fría. Miró a Roxel. Se mantenía a su lado, observándola, aunque su mano ya no estaba entre sus dedos. No había duda de que era él, pero algo había cambiado. Su ropa, ahora parecía dibujada sobre su cuerpo. Mirian puso su mano sobre la rodilla y pudo sentir su calor. Al instante, como si se tratara de una reacción en cadena, la piel de Roxel se transformó en una textura de “gominola” suave y las manos de Roxel y Mirian recorrieron sus cuerpos moldeando cada centímetro según su deseo, transformando su físico en su imagen ideal. Sus labios se adaptaron los unos a los otros, y sus sexos encajaron con precisión quirúrgica. Sentía como si cada poro de su cuerpo estuviera siendo penetrado por Roxel, y toda ella se hubiera transformado en un imposible clítoris. El habitáculo del extraño vehículo giraba a su alrededor como una atracción de feria mientras sus cuerpos unidos, sometidos a la ingravidez por la fuerza centrífuga, estallaban de placer sin pausa.
De pronto, se sucedieron una tras otra las imágenes de todos sus encuentros: colores de mil habitaciones, calles paseadas, rincones escondidos, miradas reflejadas, besos robados, tacones, blusas, mesas de cien bares, caricias bajo la mesa, noches de espera, tardes de viento, calores de verano, escaleras de sube y baja, deseo en los cristales, ranas de cuento, leopardos enamorados, pieles de vaca, palabras encadenadas, ojos de lluvia, prendas olvidadas, bocadillos de calamares, esperas eternas…

La cerveza, helada, jamás compartida, seguía allí, sobre el blanco mármol sintético, con sus burbujas de ácido carbónico formando una capa de espuma etérea. Fuera, el calor imposible de un Junio “ajuliado”. En la soledad, los dedos seguían marcando líneas curvas sobre el bloc de notas de su móvil….
Mientras, por una extraña coincidencia, en la pantalla del enorme tv de plasma, sonaba I Feel It Coming, de The Weeknd:

       “…Solo vayamos paso a paso
Puedo verlo en tus ojos
Porque ellos nunca me mienten
Puedo sentir que ese cuerpo se mueve
y el calor entre tus piernas… “

Mario Sender

Siete balas.

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Ilustración de M.Sender, sobre pantalla de Samsung S4, 5″.

En 1936, siete ciudadanos de la población de Murchante fueron asesinados por rencor, odio, envidia, ideales, conveniencia o, simplemente, para infundir el miedo entre la población y someterlos. Décadas después, los esfuerzos y el recuerdo, el deseo de recuperar la memoria y su dignidad, hicieron que muchas personas justas pudieran volver a entregar sus cuerpos a las familias que no debieron perderlos de esa manera indigna. Ojalá que aquel odio y coplillas de moda, queden enterradas para siempre en ese mismo lugar.

Este es un homenaje a un hecho que nunca debió pasar.

SIETE BALAS
Sillas de enea y un patio con higuera
Por la ventana silbidos de bala
Unas alpargatas caminan la acera triste y temerosa
Botas con prisa, negras como la noche, calzadas en odio,
Toc,toc… Nudillos de acero y ojos de miedo,
frío en el corazón, ira/desprecio
La tierra, su tierra, clavada en las rodillas, espera.
Esos dedos curtidos, que abrían tornas y daban vida,
ahora apuntan su destino
¡que cambió la azada por la pólvora!
¡que puso un muro entre amigos!
Quizá era la hora, siete truenos, rompieron el horizonte…
Siete balas de odio/venganza abrieron una zanja, cerrada con cal blancal..
El horizonte siguió dividiendo el cielo y la tierra como una línea en la memoria
Enterradas en la historia, libres/ahora
Otras manos, sin muros ni irá
desnudaron cal viva, siete nombres, siete balas cargadas sin vida,
abren los ojos, miran, cuencas vacías, otrora llenas de vida

Mario Sender

¡Doce!, la Juve tampoco pudo.

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La Juve lo puso difícil durante la primera parte. Un ejército bianco nero dispuesto a derribar a un mito del fútbol mundial: el Real Madrid, se dejó la piel en cada brizna de hierba en Cardiff. Durante un tiempo rompió al equipo blanco, desconcertado, sin saber dónde abrir las trincheras para defenderse del ímpetu italiano. Las tarjetas amarillas parecían dos puñales en el costado blanco, amenazando desangrar al Real Madrid. La segunda parte fue la historia, mejor dicho, la misma historia repetida por duodécima vez: la Juve se limitó a contemplar como la ingeniería blanca empezó a tender pontones por donde, la artillería, entró para derribar la muralla.

La Juve rindió las llaves de la Champions al dueño de la competición, al mejor equipo de la historia, el Real Madrid. Y yo, feliz y contento, puedo compartir con vosotros algo que escribí para este día, hace unas semanas:

YO SOY CRISTIANO

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Soy del Madrid, siempre, desde niño, desde que Amancio hacia lo que Messi. Soy del Madrid porque el corazón me lo dice, porque bombea sangre blanca. Soy del Madrid porque si.
Y también soy Cristiano Ronaldo. Yo soy Cristiano, soy blanco, igual que él. Soy su ambición, su profesionalidad, su entrega y su orgullo. Soy el mejor jugador de la historia, el mejor rematador, el más decisivo. Marco 0,84 goles por partido (esta temporada) y me río, cuando dicen que estoy acabado. ¿Quien tiene esas cifras, quien puede competir conmigo?. No es orgullo, ni prepotencia, es rabia. Me da igual lo que los demás piensen. Soy quien más se cuida, quien vive para su profesión, quien defiende los colores blancos, quien se desespera cuando no me sale un buen partido… Pero nunca jamás, aunque algunos lo crean, me escondo. Soy el líder, quien debe dar ejemplo, y jamás me rindo. También soy humano, pero no hipócrita. Me conozco, se lo que puedo hacer y lo que no. Y fallo, como ante el Celta. Pero, si estás conmigo, no soy tu enemigo. Y, la batalla, tendrás muchas posibilidades de ganarla. Tengo dos piernas, dos cañones, un cerebro insaciable y una ambición sin límites.
Es instinto, actitud, capacidad natural, soy decisivo. No lo olvides.
Yo soy Cristiano Ronaldo. Si crees en mi, vencerás.
Podemos ganar la liga y la Champion, ese es el reto. ¿cuántos acceden a él?.
Yo estoy contigo.
M. Sender