Siete balas.

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Ilustración de M.Sender, sobre pantalla de Samsung S4, 5″.

En 1936, siete ciudadanos de la población de Murchante fueron asesinados por rencor, odio, envidia, ideales, conveniencia o, simplemente, para infundir el miedo entre la población y someterlos. Décadas después, los esfuerzos y el recuerdo, el deseo de recuperar la memoria y su dignidad, hicieron que muchas personas justas pudieran volver a entregar sus cuerpos a las familias que no debieron perderlos de esa manera indigna. Ojalá que aquel odio y coplillas de moda, queden enterradas para siempre en ese mismo lugar.

Este es un homenaje a un hecho que nunca debió pasar.

SIETE BALAS
Sillas de enea y un patio con higuera
Por la ventana silbidos de bala
Unas alpargatas caminan la acera triste y temerosa
Botas con prisa, negras como la noche, calzadas en odio,
Toc,toc… Nudillos de acero y ojos de miedo,
frío en el corazón, ira/desprecio
La tierra, su tierra, clavada en las rodillas, espera.
Esos dedos curtidos, que abrían tornas y daban vida,
ahora apuntan su destino
¡que cambió la azada por la pólvora!
¡que puso un muro entre amigos!
Quizá era la hora, siete truenos, rompieron el horizonte…
Siete balas de odio/venganza abrieron una zanja, cerrada con cal blancal..
El horizonte siguió dividiendo el cielo y la tierra como una línea en la memoria
Enterradas en la historia, libres/ahora
Otras manos, sin muros ni irá
desnudaron cal viva, siete nombres, siete balas cargadas sin vida,
abren los ojos, miran, cuencas vacías, otrora llenas de vida

Mario Sender

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