Cuero en las manos.

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Cuero en las manos.

Durante los años que pasé en Fontiveros, mi pueblo para siempre, no fue el fútbol mi deporte. Fue el aro y las carreras y, sobre todo, la pelota.
Eran años de esplendor del remozado frontón. Años en los que los chiquillos como yo, hinchabamos nuestras manos con las primeras pelotas. Días en los que el frontis acariciado por el cuero, despertaban el enfado de la “habitantes” del vecino bar, en las tardes de toros.. “¡chiquillos parad ya con la pelota!”…
Recuerdo como fabricamos las nuestras: una canica como núcleo, y tiras y tiras de globos recortados, recubiertos de lana hasta alcanzar el diámetro adecuado, y, después un poco de cuero cosido por alguna madre o abuela.
No olvido los desafíos de mi tío Kiko, mi tío Andrés y mi padre, queriendo emular a los pelotaris llegados de Valladolid o la Rioja y algunos del país vasco.

El frontón, en las fiestas, se cerraba y los partidos eran una parte importante de las mismas.
He visto y sigo viendo muchos partidos de pelota. Pero aquellos, en Fontiveros y otros pueblos de alrededor tenían algo especial. Como en cada pueblo, el mío, también tenía su figura, yo recuerdo a Moreta, un jugador al que le faltaban las primeras falanges de los dedos de su mano izquierda. Era aguerrido y muy bueno en las arrimadas a pared. Además, en aquellos tiempos, no se protegían las manos como ahora. Se podía percibir el sufrimiento, el dolor… y podías ver como, algún jugador, se pisaba la mano para mitigar la congestión…
Nuestro frontón, a diferencia del actual, no tiene pared izquierda ni trinquete, lo que puede considerarse una ventaja o desventaja, según se mire. Solo tenía el frontis (también denominado en algunos lugares trinquete), en la modalidad llamada “plaza libre”, practicada en el País Vasco Francés y en muchos pueblos de Castilla y León.

Pervive en mi memoria la cara de felicidad de mi padre, cuando, en uno de mis innumerables viajes al País Vasco, le traje, como regalo, un par de pelotas profesionales -“¡que bien suenan!”, me decía.

Tiene razón Santi de Paulas así como Benito Gago, la pelota es un bello deporte, en su día, deporte rey de nuestro pueblo.

Tenemos mejor frontón, más moderno y más vistoso, una imagen más acorde a lo que todo el mundo conoce, pero… el antiguo frontón, con su cara nueva, es una reliquia, una parte de nuestro pueblo, dónde aún se escuchan el murmullo y la admiración de épocas pasadas, las zapatillas y los pantalones cortos, las pequeñas manos doloridas y, muy cerca, al inolvidable Matías Prats, con sus negras gafas, narrando un muletazo, un cambio de mano y un pase de pecho, ante un imponente miura. Es historia de Fontiveros.
Para los curiosos, a continuación un ejemplo de diversos tipos de frontón:

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