Nación/nacionalismo/Cataluña

Ante mi preocupación por la situación creada por las reivindicaciones de Cataluña, frente al estado de derecho, como dice mi amigo Santi, voy a tomar parte… En el debate.

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Nación: Conjunto de los habitantes deun país regido por el mismo Gobierno.

NacionalismoSentimiento fervoroso  de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.

Estas son las primeras acepciones del diccionario de la RAE. Pero hay otras:

Anthony D. Smith. Su visión y estudio sobre el nacionalismo y el concepto de nación, dista mucho de la opinión vertida por los nacionalistas catalanes y de la consideración de nación del Gobierno de España:

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Sin embargo, para Eric John Ernest Hobsbawm, es el nacionalismo quien inventa la nación y no a la inversa.

  • Nations and Nationalism since 1780: programme, myth, reality (1990). >> Trad. Naciones y nacionalismo, Crítica, 1998.

Para Benedicto Anderson, la artificialidad del concepto nación tiene su nacimiento en el siglo XVIII, lo cual explica en su obra La Comunidad Imaginada:

“La comunidad imaginada es un concepto acuñado por Benedict Anderson que sostiene que una nación es una comunidad construida socialmente, es decir, imaginada por las personas que se perciben a sí mismas como parte de este grupo. En su libro Comunidades imaginadas (1983), Anderson explica el concepto en profundidad. ”

Roberto Augusto afirma que «una “nación” es lo que los nacionalistas creen que es una “nación”»,

Ernest Gellner nos aporta dos conceptos, que subraya insuficientes, del concepto de nación:

” Dos personas son de la misma nación si comparten la misma cultura, entendiendo por cultura un sistema de ideas y signos, de asociaciones y de pautas de conducta y comunicación.”

“Dos personas son de la misma nación siempre y cuando se reconocen como pertenecientes a esa misma nación.”

Podría nombrar otros muchos estudiosos y sociólogos, sin que llegásemos a una conclusión. El concepto de nación es ambiguo, desigual en función de quien lo siente, lo reivindica o lo niega.

En el caso de Cataluña, hay multitud de razones para ponerse a favor de quien reivindica el concepto de Nación y otras muchas para negárselo.

Durante siglos, las naciones han sido construidas a través de la fuerza (guerras), emparejamientos de conveniencia (matrimonios), intereses de defensa (alianzas), razones económicas (estatus/estados), leyes por acuerdo (que no justicia), etc

España ha transitado por todos esos conceptos: distintos reinos, Unión por casamiento, guerras… Hasta desembocar en nuestra actual democracia. Constituida como Monarquía Parlamentaria, nuestra Constitución fue aprobada con todas las garantías por los ciudadanos que conforman la unión administrativa, política, social y geográfica del territorio. La organización del territorio es el Estado de las Autonomías, y mientras no se modifique, tal y como la Constitución contempla, la segregación de cualquier parte del territorio español, es contraria a la ley y por tanto ilegal de todo punto.

Hasta aquí, la ley, pero…¿ Impide esto hablar, escuchar, reflexionar, dialogar entre las partes, negociar si es necesario…? No. Rotundamente no. Las aspiraciones de uno o una parte de los ciudadanos de cualquier lugar del mundo son legítimas, y deben tenerse en cuenta. Cataluña, sus gobernantes legítimos autonómicos, parte de sus ciudadanos o todos, reivindican el derecho a decidir y deben ser escuchados y no rechazados, por que la Constitución no permita lo que pretenden. Debe explicarse con argumentos sólidos las razones de la negativa (no solo legales), debe procurarse el convencimiento de los que lo defienden, intentar entenderse. Lo otro, el no porque no, el llamado choque de trenes, los palos en las ruedas, el chantaje, la intransigencianos llevará al odio, el rechazo, la desunión, el enfrentamiento entre la sociedad catalana y al enfrentamiento entre el resto de los pueblos de España.

Debemos mirar atrás, revisar la historia, aprender de sucesos desgraciados en situaciones similares y negociar. Eso es la política: negociación para encontrar la mejor solución que complazca a todas las partes.

Me da igual como se llame: referéndum, consulta, plebiscito… Si se quiere se puede hacer, por supuesto con condiciones: condiciones de participación mínima, de mayoría suficiente, de porcentajes mínimos necesarios para que el resultado pueda ser considerado como representativo, etc.

Me preocupa que nadie sea consciente del peligro que representa la actual situación para el futuro de todos.

Y… nuestro Gobierno intentando evitar que no se compren las urnas. Patético. Una broma. ¿Eso es todo lo que se les ocurre para solventar este grave problema?

¿Y los periodistas, los creadores de opinión, los intelectuales, los empresarios, los sindicatos?…¿Dónde están? ¿De verdad nadie es consciente de la gravedad de la situación?

Mario Sender.

 

Un comentario en “Nación/nacionalismo/Cataluña

  1. Si creemos lo que los medios nos cuentan
    Si valoramos lo poco que se comenta en la calle
    Si pensamos en un futuro inminente
    Diríamos: el estado de derecho aplastara una situación política y no social entré catalanes y otras comunidades
    Pero si ,si es preocupante que parezca que esta sociedad en conjunto no lo valore lo suficiente.

    Me gusta

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