Mitos y leyendas: El pastelero de Madrigal.

El pastelero de Madrigal

En Madrigal de las Altas Torres, allá por el siglo XVI, hubo un suceso poco conocido, que dio origen a novelas y obras de teatro. En esta inigualable comarca de la Moraña, en épocas de castillos y caballeros, de reinas y reinos, ocurrió un hecho singular:

En 1578, en la batalla de Alcazarquivir, desaparece el Rey de Portugal, Sebastián I el Deseado, dando lugar a un movimiento místico-fantástico conocido como Sebastianismo. Sus partidarios defendieron la creencia de que no había muerto en la batalla y que volvería en algún momento y lugar para ocupar su trono. El hecho de su desaparición y la falta de descendencia hizo que Portugal perdiera su independencia, que recayó en el Rey Felipe II de España, su tío.

Fue entonces cuando en Madrigal, aparece reencarnardo, Sebastián I, el desaparecido y añorado Rey de Portugal, suplantado por el personaje principal de esta historia, conocido como el pastelero de Madrigal, Gabriel de Espinosa.

Los autores de la trama fueron:

Gabriel de Espinosa, pastelero de carnes y empanadas, que llegó a la villa de Madrigal, parece ser que en el año de 1594, acompañado de mujer e hija. Llamó la atención que dominara varias lenguas, como el francés y alemán. Su destreza a caballo y sus formas de nobleza, le hacían parecer algo más que un humilde oficial. Más tarde se supo que había servido en la milicia del capitán Pedro Bermúdez, ejerciendo su oficio. Fue quien se hizo pasar por el Rey Sebastián I, por su parecido físico y maneras.

Fray Miguel de los Santos, vicario del convento de Nuestra Señora de Gracia el Real de Madrigal, confesor en la corte del Rey Don Sebastián y desterrado de Portugal por Felipe II, por haber conspirado con el Prior de Crato para suceder al Rey Sebastián. Era un Agustino portugués y se cree que urdió todo el plan para suplantar al Rey desaparecido en la batalla de Alcazarquivir.

María Ana de Austria, hija natural del héroe de Lepanto, Don Juan de Austria y Doña María de Mendoza. Educada por Doña Magdalena de Ulloa, ingresó con seis años en el convento de las Agustinas de Madrigal. De nula vocación religiosa, fantaseaba con historias sobre su padre y su primo Sebastián, al que creía vivo, como muchas gentes de la época. Fantasías exacerbadas por el vicario del convento, Fray Miguel, cuyas visiones la situaban junto a su primo Sebastián, en una vida en común.

Entre esos tres personajes, con conocimiento de todos o no, suplantan al Rey de Portugal, con artimañas. Sobre todo Gabriel y Fray Miguel, aprovechando el deseo y fantasías de la monja más célebre de Madrigal, hasta el punto de que, poco después, se compromete con el supuesto Rey, con la condición de conseguir la dispensa de su voto por el Papa, en la confianza de obtenerla al ser su futuro marido el Rey de Portugal.

Tras muchas vicisitudes y sospechas, Gabriel de Espinosa es detenido y hecho preso por Don Rodrigo de Santillán, el cual parte con sus alguaciles hacia Madrigal, donde hace encerrar en sus aposentos a Doña María Ana de Austria y requisar todos los documentos que obraban en su poder.  Del mismo modo prende a Fray Miguel, bajo la acusación de colaborador necesario para la suplantación del Rey Sebastián.

El proceso fue tutelado por el propio Felipe II, que no tuvo piedad con los acusados. Gabriel fue sentenciado, después de ser interrogado y torturado, a morir en la horca el 1/08/1595, siendo decapitado y descuartizado y colgados sus restos en las cuatro puertas de la muralla; su cabeza fue expuesta en la fachada del Ayuntamiento de la Villa. El fraile Fray Miguel, corrió la misma suerte y después de rebajado a laico, fue ahorcado en la Plaza Mayor de Madrid.

Doña María Ana de Austria fue encerrada en el convento de clausura de Nuestra Señora de Gracia en Ávila. Con la muerte de Felipe II, en 1598, su primo Felipe III, la perdonó. Retornó al convento de Madrigal del que acabó siendo priora, hasta que, en 1611, fue nombrada Abadesa Perpetua de las Huelgas Reales de Burgos, la mayor dignidad eclesiástica que podía concederse a una mujer de la época.

Estos hechos han inspirado a diversos autores en la creación literaria del propio relato o ficción:

-Jerónimo de Cuéllar, El pastelero de Madrigal, comedia del siglo XVII.

-José Zorrilla, Traidor, inconfeso y mártir, obra teatral (1849)

-Patricio de la Escosura, novela histórica, Ni rey ni roque(1835).

-Manuel Fernández y González, folletín, El cocinero de su Majestad (1862), que vendió más de doscientos mil ejemplares a finales del XIX.

Fuentes: Wikipedia, archivo histórico de Simancas (proceso a Gabriel de Espinosa), biblioteca digital de Castilla y León, biblioteca virtual Miguel de Cervantes.www.fundacioromea.com, fondosdigitales.us.es

Si algún lector tiene interés en alguna de las obras citadas, con mucho gusto les facilitaré el acceso u enlaces donde poder leerlas.

Mario Sender

 

 

 

 

 

Matar en nombre de nadie.

Ragnarok

Dios, Alá, Yahvé y todos los dioses de los Olympos, que han existido o existirán, todos aquellos que los seres humanos imaginen, han traído siempre miedo, odio y destrucción. Todos son culpables de la barbarie en este mundo. Han inspirado guerras, persecuciones, sacrificios inútiles en su nombre, pecados mortales que ellos bendicen o perdonan y siempre han inspirado. ¿A cambio de qué?  a cambio de El Paraíso, la vida eterna, el Olympo, sentarse a la derecha de los dioses, el perdón y la gloria; el sacrificio. Algo funciona mal en nuestro cerebro, tan poco evolucionado que aún después de siglos, creemos en dioses, supersticiones, Paraísos, vírgenes y otras paparruchadas. Los Dioses no premian, los Dioses traen desgracias, guerras, matanzas, terrorismo y muerte. Así ha sido durante siglos. Pobres mentes humanas transtornadas, confundidas e infantiles, que aún se dejan llevar por cantos de sirenas, de fábulas y paraísos inexistente, vidas eterna y servicios divinos.
Mientras tanto continúan las muertes en nombre de nadie.

Mario Sender.

 

Ángel Nieto, un pionero.

Yo aún no había cumplido los catorce años, cuando el gran Ángel Nieto ganaba su primer campeonato del mundo. En poco tiempo, los títulos se fueron sucediendo y los chicos de aquella época lo tuvimos como una referencia.  Era un orgullo para nosotros ¡Un campeón mundial! del que presumir. El deporte español no podía presentar muchas credenciales… Quizá el Real Madrid. Santana quedaba atrás y Seve aún no había aparecido. En aquellos años los deportistas de élite en España eran una excepción. Pronto empezaron a proliferar los “mosquitos” como les llamábamos. Yo vivía entonces en Alcobendas, un pueblo de Madrid, los coches eran escasos y las calles todavía eran lugar de juegos y encuentros. Los chicos más mayores, los que podían claro -la economía era escasa-, paseaban con sus Derbi50, rojas, relucientes, con el escape modificado y haciendo todo el ruido posible. Las oía rugir subiendo por la larga recta del Marqués de la Valdavia hasta la antigua carretera de El Goloso. Me daba envidia, lo reconozco, pero yo era más de coches. Nunca me planteé tener una moto y, de hecho, nunca la he tenido. Pero me gustan.

Recuerdo las carreras de Ángel, nada que ver con la actualidad, las motos eran más peligrosas, más inseguras y, que decir de los circuitos. Ahora el recorrido es como máximo de 5km por vuelta, entonces estaban entre 15/20 km, y el nivel de seguridad es incomparable.

Pero Ángel no solo fue un pionero en este deporte en España, también lo fue en la difusión de este deporte, en darle a conocer y partirse la cara con los medios para que fuera retransmitido por televisión en un momento en que solo había fútbol.

Ángel Nieto era un tipo pequeño, con una moto pequeña y un corazón enorme. De una inteligencia para las carreras nunca vista y una capacidad innata para los reglajes más favorecedores. Un genio.

Como comentarista y persona, nunca me decepcionó. Cordial, técnico, humilde y querido por los que trabajaron con él, desde mecánicos a propietarios de las cinco marcas con las que corrió. Si tengo que hacerle un reproche, aunque sé que lo intentó, es no haber conseguido que alguna de las marcas españolas sobreviviera en la competición. Pero eso no es culpa suya.

Vivió y murió sobre una moto, aunque la maldita suerte, el destino, es que fuera de cuatro ruedas. D.E.P.

Aquí os dejo el último título del gran Ángel, comentado por el mismo.

El universo, /tu/mi universo.

Humano galactico

Cerró los ojos y se liberó de todo lo que ocupa un lugar, incluido el tiempo y los pensamientos. Sólo quedó la existencia. Lo único que los seres humanos tienen. No pueden comprender ni tan siquiera eso. Le siguen dando vueltas a sus infantiles teorías sobre el origen del “todo”, y buscan una explicación inexistente: el Big Bang. Han conseguido adentrarse en el mundo de lo que llaman física cuántica y, cuanto más avanzan, menos comprenden. Sorprendidos por las contradicciones que se dan con su limitado mundo consciente.
Pobres seres limitados, tenaces, si… Inteligentes a su manera, quizá demasiado para poder ver lo invisible. Empeñados en su tecnología inútil, en sus inventos superfluos, en sus luchas por ser los más poderosos, en desperdiciar su vida en placeres materiales: coches, casas, lujo, dinero, poder… Todo a cambio de una vida de trabajo y esclavitud. Si esclavitud: normas, prohibiciones, leyes, tabúes, religiones, gobiernos, multinacionales, tiranías, engaños, traiciones. Pobres ilusos. Cierto que algunos han sobrevivido a esa “educación”, que han conseguido trascender y liberarse, ser libres… Pero muy pocos. Solo alguno a llegado a sospechar donde reside el principio y el fin del todo, solo algún loco, alguno de esos mal llamados “dementes”. Alguien que como yo, un día, cerré los ojos para convertirme en parte del todo, para caminar sin tocar el cielo, para sentir el infinito principio y fin y estar contigo/sin ti, en cualquier lugar donde mires, donde decidas, donde alcance tu mano, en la corteza de un álamo o en la brisa del mar, en el perfume de tu piel o en el pliegue de tus labios, en la sal de tus lágrimas o en la pupila de tus ojos. Porque ya no estoy, soy. Y un día, cuando lo entiendas, no buscaras como empezó todo, porque no empezó, ni antes ni después, existe porque estás vivo, porque hay vida. Porque el universo es solo lo que los humanos son. Todo empezó y terminará con la vida. Todo existirá, todo será posible, mientras seáis capaces de imaginar. Esa es la mejor ciencia. Los seres humanos tienen sentidos para crear el universo. Y si el origen del todo es el Big Bang, lo será, o cualquier otro… Será el que decidáis. Así de simple. Mientras tanto yo te tengo en mi vida, porque quiero que existas, como el principio y el fin.

Mario Sender.