Ángel Nieto, un pionero.

Yo aún no había cumplido los catorce años, cuando el gran Ángel Nieto ganaba su primer campeonato del mundo. En poco tiempo, los títulos se fueron sucediendo y los chicos de aquella época lo tuvimos como una referencia.  Era un orgullo para nosotros ¡Un campeón mundial! del que presumir. El deporte español no podía presentar muchas credenciales… Quizá el Real Madrid. Santana quedaba atrás y Seve aún no había aparecido. En aquellos años los deportistas de élite en España eran una excepción. Pronto empezaron a proliferar los “mosquitos” como les llamábamos. Yo vivía entonces en Alcobendas, un pueblo de Madrid, los coches eran escasos y las calles todavía eran lugar de juegos y encuentros. Los chicos más mayores, los que podían claro -la economía era escasa-, paseaban con sus Derbi50, rojas, relucientes, con el escape modificado y haciendo todo el ruido posible. Las oía rugir subiendo por la larga recta del Marqués de la Valdavia hasta la antigua carretera de El Goloso. Me daba envidia, lo reconozco, pero yo era más de coches. Nunca me planteé tener una moto y, de hecho, nunca la he tenido. Pero me gustan.

Recuerdo las carreras de Ángel, nada que ver con la actualidad, las motos eran más peligrosas, más inseguras y, que decir de los circuitos. Ahora el recorrido es como máximo de 5km por vuelta, entonces estaban entre 15/20 km, y el nivel de seguridad es incomparable.

Pero Ángel no solo fue un pionero en este deporte en España, también lo fue en la difusión de este deporte, en darle a conocer y partirse la cara con los medios para que fuera retransmitido por televisión en un momento en que solo había fútbol.

Ángel Nieto era un tipo pequeño, con una moto pequeña y un corazón enorme. De una inteligencia para las carreras nunca vista y una capacidad innata para los reglajes más favorecedores. Un genio.

Como comentarista y persona, nunca me decepcionó. Cordial, técnico, humilde y querido por los que trabajaron con él, desde mecánicos a propietarios de las cinco marcas con las que corrió. Si tengo que hacerle un reproche, aunque sé que lo intentó, es no haber conseguido que alguna de las marcas españolas sobreviviera en la competición. Pero eso no es culpa suya.

Vivió y murió sobre una moto, aunque la maldita suerte, el destino, es que fuera de cuatro ruedas. D.E.P.

Aquí os dejo el último título del gran Ángel, comentado por el mismo.

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