“Retorno” (Javier Aguirre)

El jurado de la Asociación de Periodistas de Ávila ha hecho público, este mes, el fallo del XXII Premio Internacional de Narrativa. El ganador es el logroñés Francisco Javier Aguirre por su obra “Retorno”.
El relato ha sido elegido por unanimidad entre 17 finalistas.

Agradezco a su autor y amigo la deferencia para poder compartir con los lectores, su magnífico relato.

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Ilustración: M. Sender

RETORNO
–Iremos otra vez allí, hijo.

Axel mira a su padre. Observa su mentón afilado y la lenta oscilación de su melena plateada.

–No será un viaje muy largo.

El tono enigmático del anciano le sorprende. El año pasado fueron cinco
días, el anterior siete, cada vez menos tiempo. ¿Cuánto ahora?

–Prepara las cosas. Saldremos al amanecer.
Es invierno. Hay que apurarse para llegar antes de que anochezca.
Anuncian mal tiempo, descienden las temperaturas, puede nevar.

–No olvides coger mi abrigo.

¿Por qué ahora, en diciembre?Acaba de empezar el invierno. Tendrán
problemas para recorrer los barrios y las anteiglesias de siempre. En el hotel
habrá calefacción. Sí, la hay. Hace años hicieron reformas. Los viajes anteriores
fueron en verano. Pero siempre con la misma obsesión: Amalia.

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Iberia/Hispania

Iberia/Hispania

Podemos dividir la península como queráis… No sería la primera vez. ¿Cuál es la razón?

Rodeada de varios mares y unida por una abrupta cremallera montañosa, al continente, un trozo de tierra parece intentar señalar el norte, de la inmensa África. Los griegos la llamaban Iberia y los romanos la bautizaron como Hispania. Durante siglos fue la patria de íberos, celtas, celtíberos, lusitanos, godos, visigodos, árabes, judíos, cristianos, reyes, reyezuelos, duques, condes, marqueses, héroes y villanos. Filósofos, poetas, escritores, artistas, músicos, bandidos, asesinos y… Políticos. Todos y muchos más han ido configurando este territorio sobre el que caminamos, vivimos, disfrutamos y sufrimos. Desgraciadamente, a lo largo de toda la historia de la península Ibérica, el pueblo ha sido el último en decidir su destino. Las guerras, los intereses económicos, la religión y la política interesada de tantos años de dominio de unos pocos sobre otros muchos, han llenado de cicatrices la cara de esta península deseada por todos. desde los fenicios a los cartagineses, o las grandes multinacionales que siguen explorando los recursos de todos. Es inevitable. Iberia/Hispania es un territorio antiguo, fue una provincia romana, un reino de reinos, un pueblo de pueblos, un crisol de culturas que fue envejeciendo, tatuada de líneas y fronteras. De heridas sin curar, de complejos crónicos, de luchas entre sus múltiples territorios, también de épica, de orgullos, y, como no, de periodos de felicidad y prosperidad.

Estos días, han vuelto a abrirse las heridas mal curadas y en lugar de confiar en la “medicina tradicional”, algunos han convencido, a una pequeña minoría de enfermos, de que el remedio es acudir al “curandero”. Es un alivio para el corazón, un placebo, que no evita que la enfermedad siga avanzando.

Yo prefiero sentirme parte de Iberia o Hispania. Mirar la catedral de Santiago, los prados asturianos, pasear por la Concha, disfrutar de los bellos pueblos del Ampurda, suspirar ante la Sagrada Familia, recorrer la judería Sevillana, soñar entre los arcos de la Alhambra, viajar entre castillos, sentir el cierzo en la plaza del Pilar o recordar la emoción de visitar cualquier museo. Entiendo la emoción de tanta independencia, pero… Yo prefiero la mía propia, decidir lo que me gusta, sentir que todo lo que miran mis ojos, lo que tocan mis manos, lo que saborea mi boca, está ahí para ser apreciado. Sin restricciones, sin imposiciones, sin condicionamientos, sin líneas, ni puentes, ni acuerdos, ni prohibiciones, ni fronteras. Las leyes son necesarias, claro, pero no en sí mismas. Las leyes existen por miedo a nosotros mismos.

POR ESO, LA ÚNICA INDEPENDENCIA DE VERDAD, ES MI PENSAMIENTO.

Y creo en la corrección de la imperfección. Por eso, debemos intentar corregir los sucesos de estos últimos meses. Y, si el problema es la semántica, cambiemos el nombre, aunque éste sea España. Empezando por la forma de definir el estado: qué tal…

CONFEDERACIÓN IBÉRICA

Lusitania, Catalunya, Euskadi, Al Andalus, Castilla…. Etc.

Parecerá una broma, pero lo que está pasando, también lo es…

M. Sender

 

 

 

 

El hueco del 111

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EL HUECO DEL 111
Se asomó por el hueco del día, abrió todo lo que pudo las cuencas vacías y alargó su mano inexistente. A su lado, en ese espacio compartido sin ocuparlo, miles como él, hicieron lo mismo. Todos eran iguales, uno solo, todos no tenían nada, todos estaban en ese lugar de imposible abandono. Les hubiera gustado vernos.
Sus ojos inexistentes y su corazón desparecido hubieran comprobado, que a pesar de todo, de sus errores, sus crímenes, sus delirios, sus pecados o su mala vida, no les olvidan.
Por ese hueco del día, una vez al año, con el símbolo de la unidad, en el undécimo mes, habrían visto sus tumbas limpias, las flores que un día olieron, pisaron o cortaron para el amor de su vida. Las velas que piden por ellos, los ojos llorosos, que un día fueron de alegría, la vida eterna que vive en su descendencia y el tañir de las campanas que tocan a muerte o a vida. Los ojos miran al cielo, hacia el agujero del día. Se buscan con la mirada, se dice que viven en nuestros corazones y, en nuestros labios, nuestras manos, solo sentimos el mármol de una lápida fría.
Arriba, por el hueco del día, miles de almas nos miran.
M. Sender

 

El amor nacionalista.

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Dicen que el amor pasional y la sin razón dura seis meses. El estado de encantamiento/enamoramiento nos hace percibir un mundial ideal, dónde todo queda suspendido, dónde no existe otra cosa que “tu y yo”. Es lo que yo denomino “estoy contigo y por ti”, fuera, los sucesos, no afectan a “nuestras razones”. Es lo que tiene enamorarse del nacionalismo. Éste provoca euforia, placer, ilusión y un ataque al corazón. Es una droga que satisface frustraciones y que te lleva flotando a un cielo inexistente. El enamoramiento nacionalista ya cumple seis meses de citas, encuentros, ramos de flores y “poemas” entre amantes. Algunos empiezan a observar la cruda realidad: la “novia”no es tan guapa, ni tan rica, ni tus”suegros” tan encantadores. Ya vuelves a tener apetito, echas de menos a tus “amigos” y te apetece volver a ver “tu canal favorito”.

Rajoy, que quizá haya experimentado el Estado de Enamoramiento, confía en lo antes dicho: pasado ese estado irracional, propio de dos enamorados, todo volverá a su cauce. Quizá ha olvidado que hay amores que superan las expectativas. Convendría que hiciera un repaso a la historia: Romeo y Julieta, Bonnie y Clyde o los amantes de Teruel, llevaron su pasión hasta la tragedia. Es difícil hablar con “enamorados”, más aún, cuando éstos solicitan de todos los demás que compartan su irracionalidad.

El Estado deberá tener sumo cuidado en no empujar a los nacionalistas enamorados, hasta el borde del precipicio. Si sólo se les deja una opción… Saltarán al vacío en un sacrificio de reivindicación. Ellos habrán perdido sin renunciar a su amor, nosotros lloraremos la perdida y, un sentimiento de culpa, se instalará en el corazón de todos. Como esos padres que se preguntan que hicieron mal en la educación de sus hijos.

Algunos amores duran para siempre.

M. Sender

 

 

Inteligencia artificial.

Inteligencia artificial

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Ya no rastrean los perros, entre las briznas de hierba, el olor de las hembras. No hay hileras de afanosas hormigas recogiendo el verano. El mar se ha tragado a las medusas y el cielo se oculta tras una cortina de chimeneas inexistentes. A través de la ventana, el grueso cristal de roca
deja pasar la poca luz  del moribundo sol. Y, los ojos, miran la inexistencia: gotas de lluvia, trinos y colores, olores de mil flores… que recorren ausentes su mente eterna. Allí, en su inexpugnable hogar de acero, guarda un mundo entero. Es lo último que debe recordar, la luz que creo su inteligencia artificial.
M. Sender