El fotógrafo del tiempo, CAP. IV

Capítulo IV

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DANIELA Y LAURA

Estaba enamorada perdidamente.Lo supo enseguida, incluso antes de retratarla junto a su amiga Laura. Las dos son jóvenes y guapas. Daniela es menuda y morena, aunque es italiana, su español es perfecto. Ya antes de vivir en España, lo hablaba correctamente. Su madre se había preocupado de que aprendiera el idioma de su país. Ahora hacía años que vivían en Madrid. Su pelo negro y liso, su cara de grandes ojos y sus labios marcados le hacían sumamente atractiva. No tenía un cuerpo estilizado, ni largas piernas… pero era armónica. Un conjunto de átomos coherentes.

-¡Vamos chicas…! ¡.. dejad un momento los chupitos y mirad las dos al pajarito!

 -Joder!..¿ahora?…-dijeron las dos al unísono-.

 -Si, os dije que sería cuando yo quisiera…y es ahora. Cerrad los ojos…abrirlos…

 Miró la foto en su iphone. Le hubiera gustado usar su vieja Leica de gran formato, pero estos últimos años había descubierto las ventajas de la fotografía digital. De todas maneras siempre las imprimía en papel. Por alguna razón desconocida, siempre encontraba algo que no aparecía en la pantalla.

Los labios de ambas esbozaron un beso. Los ojos de Daniela no miraban a cámara, estaban clavados en las pupilas de Laura. Eran muy distintas, pero ambas tenían algo que le atraía. Si hubiera sido más joven habría tenido dificultades para elegir. Ahora sólo le interesaba lo que se escondía tras la foto.

Al otro extremo de la barra, sus chicos charlaban animadamente sin hacerles el menor caso. No entendía el motivo por el cual los jóvenes de esta generación mostraban tan poco interés por las mujeres. Aunque el motivo pudiera ser la facilidad para entablar relaciones si lo comparaba con las dificultades de su juventud. Su edad le daba la ventaja de la confianza. El las conocía mejor que nadie. Podía ser el guardián de sus secretos o el señor mayor al que le pides consejo. Ésto, a veces, hacía inevitable que perturbara sus sentidos. <¿Serán conscientes de sus sentimientos?, no puedo creer que Laura no se haya dado cuenta. Es tan evidente…>. Puede que no dejaran de ser imaginaciones suyas…o quizá no.

El timbre de su móvil le abstrajo de sus pensamientos…

-Hola, soy Pablo. La verdad es que no quería llamarte, no es algo que me apeteciera. Pero es algo a nivel profesional. Necesito tu ayuda. Quiero que me acompañes al Instituto Anatómico Forense y que fotografíes un cadáver antes de que se le practique la autopsia. Podemos quedar en Plaza de Castilla. Deja tu coche en el parking y te recojo. Iremos en el mío. Eso sí, tráete contigo tu “magia”, la vamos a necesitar. Cuando acabemos te invito a comer en El El Comunista.

Carmelo colgó y se quedó pensativo. ¿Que quería Roig?. Le conocía desde su época de policía local y de hecho fue la primera pareja a la que estudió. Aún tenía la imagen de su compañera tratada en su cerebro. Desde entonces su relación no era precisamente cordial. No siempre te gusta que descubran tus secretos.

LA AUTOPSIA

Antes de comer, Pablo y Carmelo se dirigieron al IAF. Para ninguno de los dos era una experiencia ingrata. Ambos habían visto muchos cadáveres y en situaciones mucho más desagradables. Sobre la mea de acero inoxidable, totalmente desnudo se encontraba el hombre de Valgamedios. No difería mucho de los aproximadamente treinta “fiambres” a los que se practica la autopsia en Madrid. Su piel era pálida. Como si le hubieran extraído toda la sangre y con ello la vida. Nada anormal, por otra parte. Después de que el forense tomara las fotos reglamentarias, Pablo le pidió permiso para que su amigo “el fotógrafo de poderes especiales” hiciera un reportaje con su propia cámara. Carmelo les pidió que salieran de la habitación y a solas con la muerte tomó una y otra vez imágenes desde todos los ángulos posibles.

-Gracias por dejarnos tomar estas fotos Calderón -dijo Pablo-. Le ruego que me informe lo antes posible del resultado de la autopsia.

-Antes de las diez de la noche podré decirle algo Comisario. En cuanto remita el informe al Juez, podrá conocer los detalles. No parece una muerte violenta. Seguramente tendremos que esperar a los análisis de toxicología. Esperemos que todo sea tan sencillo…

 Ya en el coche, camino del barrio de Chueca, Pablo le puso en antecedentes a Carmelo.

-Lo encontramos en un piso alquilado de Valgamedios. Un vecino dice que se llevo un buen susto. Según cuenta vio al hombre inconsciente a través de las paredes del apartamento, después de que un enorme resplandor hiciera el milagro de hacer transparentes las paredes. Después de hablar con él… joder… es que me siento ridículo contando esto…. Dice que instintivamente alargo su brazo y atravesó la pared hasta lograr tocar a ese individuo…Creo que o estaba drogado o medio dormido. Pero la realidad es que fue él quien avisó al 112.

Carmelo escuchaba atentamente sin decir una palabra. Dejó que Pablo se explayara en sus explicaciones y sus pensamientos. Su rostro no mostraba el menor signo de interés y se limitaba a mirar hacia adelante como si el fuera el conductor del vehículo. Si Pablo tuviera el poder de mirar a través de la materia, en lo más profundo de los ojos del fotógrafo, lo que vería sería tan incomprensible para él, como no verlo.

– Necesito que fotografíes el lugar de los hechos y me des tu opinión. Está todo tal y como lo encontramos. Bueno… casi todo.

 ¿Casi todo? -Ahora, Carmelo, si giró la cabeza reforzando la pregunta-. ¿Y dónde está …lo que ya no está?

-Encontré algo que se nos pasó por alto en la primera inspección. Algo que puede tener valor o simplemente no ser nada. Ya sé que es una irregularidad ocultar pruebas… pero tu me conoces, yo no soy precisamente “regular”. Déjame unos días… ya te lo contaré. Antes vamos a terminar con tu trabajo.

Igual que en el IAF, Carmelo entró solo al apartamento. El comisario se quedó en la puerta. Nunca entendía por qué tenia que hacer las fotos en solitario…

Después de casi una hora, el “fotógrafo de poderes especiales”, dio por terminada la sesión.

-¿Has visto algo fuera de lo normal?

 -Nada. Parece el apartamento de un tío soltero, deportista, sin pareja, que no lee….que no fuma…sin fotos de familia…ni agenda, ni teléfono. Nada de valor, excepto un cronógrafo caro, que por cierto, estaba parado. No lo parece pero… cuando lo he cogido para agitarlo y ver si volvía a funcionar…me pareció falso.

 -¿Falso? ¿Por qué?.

 -No pesaba lo suficiente. Un Hublot de ese tamaño y precio debería ser más pesado. Éste es ligero como un reloj de cuarzo barato.

 Sin decir nada y con su cabeza llena de datos comenzó a bajar las escaleras seguido de Carmelo. Si seguía dando vueltas a esta historia, las croquetas de El Comunista, le sentarían fatal.,

Comieron, tomaron un par de orujos  -para él no había diferencia entre estar o no de servicio- y  dejó a Carmelo en Plaza de Castilla. Llegó a casa alrededor de las 19:00. Marina aún no había llegado y Laura, la chica que se ocupaba de la limpieza le había dejado una nota en su mesa del pequeño despacho:  <ha llamado Marina, llegará sobre las 22:00. Va de compras con una amiga>. Se quitó los zapatos y, sentado en el sofá del salón, miró sus pies intentando encontrar una respuesta: ¿por qué no tenía zapatos ni calcetines?. La vibración de su móvil interrumpió una larga secuencia de preguntas.

 -¿Sr. Roig?, soy Calderón. Tengo los informes.

 -Bien, cuénteme.

 -No es lo que esperaba. Estaba en lo cierto que no tiene ningún signo de violencia ni señal alguna de arma blanca, pinchazos o cualquier marca o erosión en su piel. Tampoco hemos conseguido averiguar la causa de la muerte examinando sus órganos. Están sanos, demasiado sanos para un hombre de su edad, diría que, o bien es un tipo con un físico privilegiado o su edad no se corresponde con las apariencias externas. No hay nada que determine el motivo de la muerte. Ningún fallo somático aparente. Si respirase, estaría vivo. Estamos a falta de recibir los informes del Instuto Nacional de Toxicología, es lo único que podría darnos el motivo de que no lo esté. 

 -Calderón, le habrán envenenado o se habrá intoxicado. Eso sería lo más lógico. Nadie deja de respirar porque si. Ni tan siquiera voluntariamente eso es posible.

 -Tiene usted una mente muy lógica, pero dudo que esa sea la razón. Nada en el examen permite aventurar esa hipótesis. Pero ahora viene lo más increible. -Pablo sitió como su corazón bombeaba a mayor ritmo la sangre a su cerebro-, Todos sus órganos están dispuestos de forma invertida. Como si los viéramos frente a un espejo. Podría ser una anomalía congénita. He consulado toda la bibliografía médica disponible, he consultado a mis colegas, y nada.  Nunca nadie, que se sepa, en todo el mundo, ha sido encontrado con esta “particularidad”.

 -Y eso…¿podría haberle matado?. 

 -Técnicamente no. Si ha vivido así durante cuarenta años no tendría por que ser el motivo del fallecimiento. No se que decirle Comisario.

 -Gracias CAlderón. Ésto no facilita mi tarea. Una última pregunta, ¿Podría ser una muerte natural?

 -Sr. Roig, la muerte natural, ese concepto tan manido, no existe. Algo deja de funcionar: el corazón, los pulmones, riñones, higado… y quedan indicios. Siempre quedan indicios. Creo que no me ha entendido…o no me he explicado correctamente: no hay ninguna razón para que ese hombre no esté vivo. Aparte del “simple” hecho de que no respira, está sano como un roble. ¡Ah lo olvidaba!. ¿Se acuerda del polvo del pie?. ¡Adivine!, no lo va a creer, es tan solo talco. Bueno contiene novocaina, un anestésico local que se usa en pequeñas dosis en los preservativos para retardar la eyaculación. No se que sentido tiene esa sustancia en un pie…usted es el policía.  

-Gracias Calderón. Es un detalle, lo tendré en cuenta. Espero el informe del INT, quizá ahí esté la clave.

Continuará…

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