Beatriz Galindo “La Latina”

A lo largo de la historia, muchas mujeres han dejado su impronta. Unas por su valentía y arrojo, otras por su influencia en la cultura o la ciencias y sobre nuestros gobernantes.

Monumento_a_Beatriz_Galindo en Madrid

Beatriz Galindo, nació en 1464 ó 1465 en Salamanca y murió en Madrid en 1534. Era hija de una familia acaudalada en declive, y pronto destacó por su capacidad para las letras. Así, con quince años, podía traducir, escribir y hablar con soltura el latín. Su destino era profesar para monja por elección de sus padres, después de estudiar gramática en la Universidad de Salamanca. Pero pronto, su fama de dominio del latín y otras lenguas como el griego, transcendió más allá de Salamanca y empezó a ser conocida con el sobrenombre de “La Latina”.

Su fama llegó a oídos de la Reina Isabel I, quien la reclamó a la Corte con el fin de que fuera su maestra de latín y también de sus cuatro hijas: Juana, Catalina, Isabel y María. Convirtiéndose con el tiempo en una de sus más apreciadas consejeras. El claustro quedó en el olvido y Beatriz se instaló definitivamente en la corte, como dama de honor de la Reina. Así Beatriz terminó casada con  Francisco Rodríguez de Madrid, fiel defensor de la Reina, regidor de Toledo y secretario de la corte, viudo de Teresa de Haro. Hombre de gran prestigio en la Guerra contra Granada, militar de éxito en la conquista de fortalezas inexpugnables y gran beneficiado en el reparto de prebendas, después de la conquista. Beatriz participó durante diez años, en la toma de Granada como traductora de la Casa Real, de misivas del Vaticano y otras embajadas.

Museo de San Isidro, Madrid

Cenotafios de Beatriz Galindo “La Latina” y Francisco “El Artillero”, Museo de San Isidro, Madrid

En 1501, su marido, Francisco Rodríguez “El Artillero”, murió en Granada luchando contra los moriscos. Beatriz, que heredó su inmensa fortuna, se instaló definitivamente en Madrid, en un edificio de la actual calle de Concepción Jerónima, que, después de múltiples reformas, es el actual Palacio de Viana,  y dedicó el resto de su vida a las obras de caridad. Así, fundó dos Conventos: el de la Concepción Jerónima, al lado de su casa y el de la Concepción Franciscana, entre las calles de Toledo y plaza de la Cebada, desaparecidos ambos a principio del siglo XX. Junto a este convento y que los madrileños empezaron a llamar Convento de La Latina, también levantó un hospital para gentes sin recursos. Con el tiempo y la costumbre, los alrededores del Convento-Hospital, terminaron por adoptar el nombre popular de La Latina, tal y como se conoce hoy el barrio.

Palacio de Viana, en la actualidad. Antigua casa de Beatriz Galindo.

En aquellos tiempos, el conocimiento del latín era privilegio de los nobles y gobernantes, siendo instruidos principalmente los varones de la realeza, destinados a gobernar. El papel de Beatriz en la corte de Isabel I, fue muy destacado. No solo fue profesora de latín y griego, también inculcó a la Reina y sus hijas el amor por la cultura, la valía de las mujeres en igualdad con la hombres y la templanza de su carácter para acometer la mayor de las empresas. El latín en el siglo XV era el equivalente al inglés en nuestros días.

M. Sender

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