Deseo astral

DESEO EN LA DISTANCIA
Sentado junto al fuego en su sillón favorito,  observó como las llamas formaban figuras, desvestidas por el humo etéreo. Con la mirada fija en los colores rojo-anaranjados fugándose por la chimenea, inspiró profundamente, despacio, hasta llenar sus pulmones como un vaso bajo el grifo. Después expiró lentamente con los labios entreabiertos, dejando que todos sus músculos se relajaran en una caída hacia la ingravidez del vacío. Cerró los ojos y se liberó de todo pensamiento, incluso de la agradable sensación de calor del fuego.
Allí abajo, fundido con el sillón se encontraba él. Apenas cubierto por el kimono de seda, inmóvil, con la mirada perdida en las crepitantes llamas. A su lado, sentada en el suelo sobre sus piernas, ella, jugaba con sus dedos. Kalia acercó sus manos al fuego y las frotó como solo ella sabe, mientras su mirada perturbadora y ascendente acariciaba los ojos de su amante. Sin levantarse, introdujo sus manos pequeñas y ardientes bajo el kimono que le había regalado. Con suma lentitud recorrió sus hombros y después su pecho. Su respiración era apenas imperceptible, pero sus pezones reaccionaron rápidamente al contacto de las yemas suaves y templadas. Kalia se colocó de rodillas entre sus piernas y abrazada a su torso besó con dulzura sus labios cerrados, su cuello, su pecho…en un río descendente de besos… Nadie lo hacía como ella, tenía ese don especial de transmitir el placer al espíritu.
A trescientos kilómetros, en su habitación de siempre, un calor de chimenea empezó a invadir sus muslos. Hari, suspendido en su mundo astral, observaba.
Kalia en la fuente de sus sueños, acarició sus muslos amantes y, después de humedecer sus dedos entre sus labios, frotó esa protuberancia incandescente imaginando su boca. Su cuerpo se arqueó elevando sus pechos al cielo y su respiración se agitó más y más, hasta que un temblor incontrolable sacudió su cuerpo.
Después, cada uno en su cama, lejos pero abrazados, henchidos de placer astral,
se entregaron a Morfeo.
M. Sender

NO TE RINDAS

NO TE RINDAS.
Hacía tiempo que no tenía motivos para escribir de cine, quizá porque ninguna de las últimas películas me habían despertado el deseo de hacerlo. Ninguna había conseguido emocionarme. Hoy, por casualidad, he visto una de esas que te hacen humedecer los ojos. Es raro que no la hubiera visto antes. Dirigida por Spielberg. Otra de esas que le convierten en un director capacitado para cualquier cosa, lo que quiera, lo que le dé la gana.
Habla de la amistad entre los seres, no sólo de los humanos, también de otros seres más “animales”. Del honor, de la resignación al destino y de la lucha por cambiarlo. Cuenta como la rendición, no es una opción. De la fe un nuestras capacidades, de la casualidad, de la intuición y de cómo dejar atrás el odio. Del perdón, de la guerra sin sentido. Sin sentido en su comienzo y sin sentido en su final.
Con una extraordinaria fotografía, narra la historia de un hombre vulgar, de una granja pobre labrada con la tozudez con la que algunos afrontan la vida. Sin rendirse. Las vicisitudes de un caballo dispuesto a darlo todo por su amigo, si, su amigo, no su dueño. La bondad de un ser vivo en manos de otros para los cuales solo es un animal de carga. Y, también, y no es un mito, trata del sentimiento incomprendido de esos seres que nos acompañan, que viven entre nosotros, que se tumban a nuestros pies, que nos hacen felices desde tiempos inmemoriales, de esos otros seres que llamamos animales y que, a veces nos sorprenden. También existe la amistad entre ellos.
La narración comienza poco antes del comienzo de la primera guerra mundial y nos enseña el horror y la crudeza de un conflicto infame, donde nadie sabe bien por qué lucha. Unos por el Rey y otros por el Kaiser. No hace referencia a ningún otro motivo, porque en realidad, nunca hay motivos para la guerra. Sin duda, la tregua entre trincheras para liberar a Joey, atrapado entre las alambradas, en tierra de nadie, está inspirada en un hecho real: la tregua de Navidad de 1914.
Es difícil no emocionarse. Spielberg utiliza todos los elementos para hacer amar, odiar y alegrarse, a cualquiera que tenga sentimientos. Una de esas películas por las que merece la pena ir al cine o verla desde la comodidad del sofá de tu casa.

No he dicho el título:
WAR HORSE
Dirección: Steven Spielberg
Fotografía: Janusz Kaminski
Música: John Williams
Con ellos tres, sería suficiente para no perderla, pero además,
Peter Mullan, Emily Watson, Benedict Cumberbacht y Jeremy Irvine, se salen de la pantalla.
Algunas de las mejores frases:

-“Puede que te odie más, pero nunca te querré menos”, diálogo entre los padres de Albert.

-“Te imaginas sobrevolar una guerra y saber que no puedes mirar hacia abajo, que tienes que mirar hacia adelante o nunca volverás a casa.”. Ejemplo sobre el valor del abuelo a su nieta.

-“Yo no sé mucho sobre la vida. Pero si sé que hay días grandes y días pequeños. La mayoría son días pequeños y no le importan mucho a nadie, pero hoy, hoy es un gran día, hoy es nuestro gran día.”. Diálogo de Albert con su caballo .

-“La guerra se lo quita todo a todo el mundo.” Frase de Brandt.

Si queréis disfrutar de una tarde de emoción, no os la perdáis!!

M. Sender

Felicidad en un cajón de la inconsciencia.

FELICIDAD en un cajón de la inconsciencia.
Diecisiete. Faltan trece. Lo pienso y me parece un número bonito. Siempre me dice que el 13 trae suerte. La verdad es que el tiempo no me preocupa aunque no pare de avanzar hacia adelante. Si un día los seres humanos conseguimos dominar el tiempo, tendremos un grave problema: nos quedaríamos inmóviles en un momento de felicidad. Quizá en un beso, una caricia, un orgasmo eterno, un paseo agarrados de una sola mano…
Es lo que me pasa con Celia. Consigue lo imposible, parar el tiempo. Regresar a ese instante congelado. Y, como son tantos esos momentos, tan inolvidables, juntos forman otro universo. Fotogramas aislados, discontinuos, dónde la ropa es distinta, los ojos, el pelo de diferentes colores, el perfume , el sabor de la piel… pero todo unido…uf.
Sí, en la vida hay momentos duros, trágicos, desesperantes, nos enfermamos y curamos, reímos y lloramos, sufrimos, disfrutamos y a veces, muchas, no entendemos el motivo. Ahí está el misterio. Nuestra incapacidad para comprenderlo. Sólo, contigo mismo, como el montador que convierte horas de filmación en una obra maestra, debes ser capaz de extraer los momentos importantes; los que te hacen tan feliz que desearías que no acabaran nunca. Así que, dentro de trece días, otra vez, guardaré los fotogramas intrascendentes en un cajón y me quedaré con un instante.

M. Sender

EL MUSEO Y LA DAMA

EL MUSEO Y LA DAMA

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La Condesa de Haussonville, J.A.D. Ingres

Hay dos cosas que le atraían de los museos: las maravillas que cuelgan de sus paredes y observar como la gente las mira.
Cuando atravesaba esas puertas era como entrar en otro mundo. Imaginaba las manos del artista y sus ojos críticos hablando a los lienzos blancos. El olor de la trementina, los pigmentos, la luz de los ventanales de un estudio parisino y la soledad de los pinceles esperando acariciar de nuevo la tela. Le gustaba ir solo. Aunque casi nunca lo hacía, la compañía era accesoria. En el museo reina la paz, se respira el silencio de la voz interior. Él podía escuchar esas voces. A veces se sentaba en uno de los bancos de piedra de la galería principal y observaba como la gente pasaba delante y detrás de él. Otras, fijaba sus ojos en un punto de alguna obra, recorriendo el mundo enmarcado, mientras escuchaba a cualquier pareja sentada a su lado. Después de tantos años sumido en la monotonía, de esfuerzo inútil, le parecía que estaba perdiendo el tiempo, que algo faltaba en su vida. Aunque ni tan siquiera él sabía qué.
Quizá le gustaban demasiadas cosas, quizá era un indeciso, un inconformista. Le atenazaba esa sensación de ansiedad, que no podía identificar.
Aquel día estaba absorto contemplando la exposición de Ingres. Hechizado por la belleza de la Condesa de Haussonville, hipnotizado por esa mirada de amante secreta; la blancura de su piel y el inimitable tono azul de su vestido pomposo. Admiraba la maestría con la que estaba tratada la tela de raso, sus pliegues perfectos, el detalle de sus joyas y sobre todo sus ojos. Su mirada mágica. Nunca podría imitar a los grandes maestros, nunca. Pensó en Ingres contemplando esa belleza, acariciando la tela, colocando ese gesto y pidiendo a la condesa que le mirara como solo ella sabía. Como lo haría en sus encuentros secretos delante de su amante, antes de que sus labios y sus dedos se perdieran en el océano blanco y cálido de sus pechos. Por algo la condesa no era una dama cualquiera: liberal, artista, independiente y amante de la literatura y la música. Sin duda una belleza y actitud muy rara para su época.
Un olor a perfume le sacó de su aturdimiento. Delante de él, una mujer de pelo negro y corto, contemplaba la misma pintura. Era menuda, ya en la madurez, con una bonita nuca enmarcada por su blusa amplia y de fina tela. Estaba a tan solo unos pocos centímetros, casi podía sentir su respiración. Volvió a mirar a la Condesa mientras inspiraba ese perfume único e inconfundible. El precioso cuello reflejado en el espejo de la pintura lo tenía ante sus ojos. Se acercó un poco más, hasta rozar sus pantalones ajustados y sentir el roce de su cabello en la cara y poder admirar la nuca de la dama. Por un momento la respiración se hizo una y un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Acercó el dorso de su mano a los azules de su blusa y se dejó mirar por los ojos de la Condesa, que parecían decirle…bésame.
La mujer giró levemente la cabeza esbozando una sonrisa y comenzó a caminar, no sin antes mirarle con unos ojos que no olvidaría nunca.
Aquella tarde, la Condesa, no dejó de mirar a los dos amantes. Con gusto hubiera cambiado su vestido de raso por esa blusa azul, sus ojos por los de la dama, su suave y blanca piel por la seda de sus muslos y su riqueza por la pasión y el amor de una discreta habitación de hotel.
El hombre aturdido, se sentó en el banco del parque, acercó la tela de su camisa y la olió. No había duda, era su perfume, era real. Era su dama del museo. Ya nada volvería a ser igual. Siempre le acompañaría la ansiedad… Pero ahora sabía que era.

Mario Sender

Dedicado a mi amigo Carlos Mata y a los amantes del arte.

 

 

Confesiones de una mujer sincera (Entrevista).

 

CONFESIONES EN LIBERTAD (Entrevista a una mujer sincera)

Marta, es una mujer como otra cualquiera. Que fue amada y amó, que se sintió poco deseada por su físico. Que temía mostrar su sexualidad, por el que dirán. Que tenía, tuvo y tendrá algún prejuicio. Aunque cada vez menos. Ésta es una parte de su vida.

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-¿Como le conociste?

-Fue en una fiesta con algunos amigos comunes. Me llamó la atención su educación y su trato, atento y complaciente. Era muy respetuoso y pronto se ganó mi corazón.

-¿A pesar de su condición de musulmán, de la diferencia de culturas, decidiste continuar la relación?

-Si, nunca me demostró ser diferente. Es verdad que tenía un cierto carácter posesivo. Pero no más que cualquier otro hombre.

-¿Que fue lo que te enganchó, para llegar a sentirte tan dependiente?

-El sexo. Con él era diferente. Me sentía desinhibida. Disfrutaba de su placer, y del mío, claro. Me hizo sentir sexualmente deseada. A él le gustaba que me miraran. Yo le decía que eso me excitaba. Que imaginara como sería con otro. Luego llegó mi viaje a Marruecos

-¿Llegó a compartirte con otros?

-Si .En Rabat. Antes de la ruptura.

-¿Que cosas te pedía?

-Ya en nuestro tercer encuentro, hice cosas que no me gustaba hacer con mi ex o nunca había hecho.

-Te imagino excitada todo el día, esperando complacerle.

-Fueron dos semanas de estar totalmente salida.

-¿Nunca lo habrías hecho con tu ex, por miedo a que diría? . Te hubieras sentido una puta y tu ex no lo comprendería. ¿Es eso?

-Es que no quería por no gustarme. Nunca me gustó hacer sexo oral.

-¿Con el chico árabe era distinto?

-Si.

-Lo entiendo.

-Me gustaba mucho hacérselo.

-Ahora, seguro que, a pesar de todo, lo echas de menos.

-Estudiaba sus reacciones, su cara, sus movimientos…

-El sexo es adictivo.

-Si, a veces, mucho, y si pasas de una edad ya te da igual.

-Para un hombre, al menos algunos, es imprescindible que la mujer disfrute .Yo no te obligaría a hacer algo que no quisieras, nunca.

-Él se pasaba por casa todas las veces que podía y los fines de semana. Y yo ansiaba verle.

-¿Le esperabas impaciente?

-Si. En lencería o desnuda. Sólo quería follar con él. Eran maratones de sexo los fines de semana.

-¿Te masturbas aún, pensando en aquellos días?

-Muchas veces. Tenía un pollón de más de 20 cm, ni muy gorda, ni muy delgada.

-Los árabes tienen fama de dotados…

-Los que conocí, por lo general, sí.

-Pero más que su polla lo que te excitaba era la situación, tu deseo, lo nuevo, el sentirte muy puta con él.

-¡Si! sin duda. Era un salvaje. Había mucha química.

-Lo entiendo. El morbo me fascina.

-Llegaba a casa .Y yo le esperaba abierta. Otras veces metía su mano entre mis piernas en un restaurante y me decía como me iba a follar. Eso, creo que excita a cualquiera.

-Puedo imagínarlo.

-Cuando empezamos a practicar anal me enganchó. Veíamos cine porno…Te imaginas ir al cine, pedirte que no te pongas nada debajo, … Solo eso te excita sobremanera.
Tuvo que volverse a Marruecos su padre murió

-Pobre, ¿le acompañaste?

-Ya estaba él allí. Fui en coche.Cerca de Rabat.

-Antes me dijiste que te compartío en Rabat, ¿Con quién?

-Con su mejor amigo de la infancia.
Pasamos dos días follando en su cuchitril. Estaba incómodo conmigo. Su familia no aprobaba nuestra relación. Nos desahogabamos en el sexo.

-Te diré una cosa, por eso de tus complejos que comentaste al principio, a los hombres el físico nos importa, pero no tanto, nos excita más una mujer decidida y morbosa, sin tabúes, cómplice y viciosa, en el buen sentido.

-Pues yo me arriesgué mucho viajando sola a Marruecos.

-Eres una mujer muy valiente. Supongo que él nunca se atrevió a imponer su criterio a su familia.

-Nunca, y empezó al tercer día a tratarme mal.

-¿Has tenido alguna relación después? ¿Con otros?

-Si muchas. Ese tercer día vino su amigo a cenar.

– Con esos otros, ¿tenías el mismo rol de sumisa?.

-No siempre.

-Cuéntame que pasó en esa cena.

-Puso porno en su portátil, fumamos hachís y me ordenó ponerme lencería.
Yo también quería sexo, la tensión y el mal rollo me hacía desearlo. Enseguida e vi magreada por los dos.Chupé sus penes.Y me follaron con doble penetración.

-¿No te pidió permiso?

-Me tomaron como quisieron.

-Te gustó supongo…

-Su amigo siguió, cuando Ahmed durmió.

-Tuviste un sentimiento encontrado.

-Supe lo que era estar con otro amante. Me excitó.

-Te sentiste tan zorra que te enganchó ¿Es eso?

-Si. No duró mucho. Al día siguiente tuvimos una fuerte discusión.

-¿Por tu culpa?

-Me dijo que me fuera. Me pegó.
Y cogí mis cosas y me fui.

-¿Te maltrató?

-Una bofetada. Suficiente. Cogí el coche y me fui.

-¿Nunca te había tocado, ni jugando?

-Jugando sí pero con otra intención. -A eso me refiero. Que sabes la diferencia entre consentimiento y maltrato.

-Cuandome empotraba duro, me azotaba y cogía del pelo pero eso era otra cosa.

-Si. Si fue así, hiciste bien en marcharte. A una mujer no se la toca.

-Cogí el coche y me encontré en una ciudad camino de Ceuta, una ciudad industrial, Mequinez. Estaba destrozada.

-Me imagino que no fue nada fácil tomar esa decisión.

-Dormí en un hotel cutre. Hundida. Me desperté y tuve que tocarme.Me sentía una puta.

-También lo suponía. Conozco esa sensación.

-Por la mañana fui al Zoco, hacia calor, quería llevarle algo a mi hermana de recuerdo.

-Es esa parte oscura de nosotros…

-Iba atontada, hundida.

-Deseando desahogarte. ¿Es así?

-Cuatro hombres me miraron desde una tienda. Entré sabiendo que no me convenía.Dos jóvenes y dos mayores.

-¿Te dejaste mirar?

-Hacía mucha calor. Sí.

-¿Te gustó?

-Si.

-¿Te sentiste deseada?

-Sí.

-¿En ese momento?

-Si.

-Eras diferente.

-No pude controlarlo.

-Lo entiendo, pero ahora decidías tu.

-Si. Era una fulana. Quería vengarme de Ahmed. Muchos pensamientos me asaltaban.

-Pero imaginaste a esos cuatro dispuestos…

-Iban a cerrar…

-Y te excitó, no la venganza, sino que eras tú quien tenía el control.

-Algo así, mi corazón latía fuerte, sabía del riesgo.Mequinez, un zoco cutre…Y mojada.
Uno hablaba español. Elegí un plato ornamental para mí hermana, mientras ellos hablaban de mí y reían. La adrenalina recorría mi cuerpo. Marruecos es un país peligroso para una mujer sola. El que hablaba español me hizo un gesto para que me acercara. Asentí con la cabeza y subimos a un cuchitril donde había un colchón en el suelo. Olía a cuero e incienso.
Me miraban como leones.
Me desnudé mientras observaban sentados en la alfombra.

-¿Y tú, como les mirabas a ellos?

-Como una puta.Deseaba tener sexo y de esa forma.

-Me gusta que tengas esas sensaciones sinceras.

-Se levantaron y me magrearon. Me hablaban en árabe. Sacaron condones, uno de los jóvenes llevaba, y yo también, en mi bolso.
Me lamieron y tocaron.

-¿Se los pudiste con la boca como una buena zorra?

-Ocho manos sobre mi cuerpo. A alguno sí. Se las chupé. Gemían y se turnaban para darme por detrás. El tiempo pasaba rápido. Me penetraban a dúo, se turnaban. Respetaban al hombre más mayor, muy velludo, era el dueño de la tienda. Me lo cabalgué hasta hacerle explotar con un gemido animal.
Uno de los jóvenes se ofreció a acompañarme al hotel. Todo acabó con buen rollo. Me hicieron varios regalos.

-No es para menos, … Es broma!..

-Subió conmigo y nos duchamos. Pasó la noche conmigo.
Al final no pasó nada, disfruté dando placer a cuatro hombres.

-Me alegro.

-El chico que me acompañó me hizo compañía. Pasé allí un día más.Fue toda una aventura para recordar.Me enseñó la ciudad y fuimos al hotel a follar. Buen empotrador.

-¿Que es lo que más te excitó de esa situación?.

-El que pudiera ser violada, el peligro y esa sensación de tener el control a través del sexo.

-¿Cuál sería tu fantasía ahora mismo?

-Repetir lo de Mequinez.

-¿No fue suficiente?

-No. Me masturbaría delante de ti recordándolo.

-¿Tienes pareja actualmente?

-Si, es camionero. Pasa mucho tiempo fuera. Somos liberales.
A mí me gusta exhibirme y a él que lo haga.

-¿Te comparte con otros hombres?

-A veces. Con otras parejas o algún joven que me guste. Disfruta dándome placer. No importa como.

-¿Tienes algún interés económico?

-No, en absoluto. Solo compartir el placer. Alguna vez han querido pagarnos, pero yo puedo ser muy “puta” en la cama, pero ni me compran, ni me vendo.
Por eso acepté contarte esta historia, puta es solo una palabra, el daño lo hace quien no sabe emplearla.

-Tienes toda la razón. Ha sido un placer…

Muchas mujeres son víctimas de la trata de blancas, otras son víctimas del machismo crónico de nuestra sociedad. Muchos hombres tienden a confundir la posesión con la propiedad, el sexo con el dinero, el placer con la humillación y a las mujeres con objetos destinados a su propio y único placer. Ninguno tiene derecho a convertir a una mujer en “puta”. Sólo ella es dueña de su cuerpo y de su mente, de su nombre y de su condición. Solo ella puede decidir que es “puta”.

Mario Sender

1-O, sensatez?

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El cartel es solo una invitación, la decisión es de quien compra…

El próximo domingo asistiremos a uno de los capítulos más importantes de la historia contemporánea de España. Solo un milagro, un ataque de sensatez, evitará que una gran brecha, casi un abismo, se abra entre los españoles. Nada parece augurar que ésto suceda. El Gobierno no puede dar marcha atrás debido a su falta de previsión ante un escenario que nunca creyeron que llegaría a contemplar; el Gobierno catalán, tampoco. Aunque él si contaban con la actuación del Estado para cortocircuitar todos sus intentos de secesión, a través del referéndum ilegal. Mientras tanto, el resto de España contempla estupefacta los acontecimientos, preguntándote como es posible que hayamos llegado a esta situación. Cada bando actúa con su razón. El Estado aplicando las leyes que todos nos hemos dado y el Gobierno catalán actuando en nombre de una buena parte de los ciudadanos que les han elegido. El riesgo, el precipicio, el vacío, está ahí, a un paso. Cualquier error puede encender la mecha y desembocar en lo que nadie quiere. El que salte primero evitará que se despeñe, arrastrando a otros en su caída. Es la eterna lucha entre legitimidad y razón, entre derechos y leyes, entre ilusión y conservadurismo. La última rebelión, en el 36, acabó con la victoria de los ilegales y un periodo de oscuridad de 40 años. Nos costó varias generaciones recuperar la democracia. Aquello, el golpe de estado, se ganó por la fuerza, con millones de adeptos, con cientos de miles de muertos y desaparecidos. La manifestación de cientos de miles de seguidores de una causa, embaucados por unos políticos irresponsables, no les dan legitimidad, por mucho que quieran justificarlo. Eso sí, tiene que ser escuchados y el Estado de dar respuesta lógica a los deseos de una minoría, siempre dentro de la legalidad. Aunque la legalidad, también puede cambiarse. Un estado dictatorial también tiene leyes y, por tanto, legalidad. Pero la ley no siempre es justa. Cuidado con el “todo vale”, cuidado con querer estar en posesión de la verdad y, sobre todo, cuidado con ignorar a los ciudadanos. Al fin y al cabo, todos, somos quiénes decidimos quien, como y cuando nos gobiernan. Y, nosotros, los ciudadanos, debemos ser conscientes de que nuestro voto vale igual en cualquier territorio del estado; algo que no ha sido así hasta ahora y que debe ser cambiado de inmediato. La reforma de la Constitución y la Ley Electoral son imprescindibles. O eso o el desastre.

Ustedes eligen.

Rozalen, naturalmente…

80 Veces

Solo escribo de música cuando algo me impacta. Cuando algo despierta en mi la emoción de la diferencia.

En un pueblecito de Albacete, Letur, nació en 1986, una mujer diferente: María Rozalen. Criada al amor de la bandurria de su padre y la voz de Nana de su madre, desde muy niña le salió esa voz modulada por el frío de la Mancha y el susurro del agua de la sierra del Segura. Era cuestión de tiempo que gente como yo, descubriera el placer de escuchar la letra de sus canciones y disfrutar del placer de sus gestos, de esas manos inquietas que dibujan palabras y esos ojos de niña traviesa, de inocencia acumulada y pícara mirada. Uno puede cerrar los ojos y oír sus poemas, imaginando “como te comen a besos” o como tu vida cambia cuando “ahora apareces tú”.  Pero, si quieres conocerla en estado puro, nada mejor que asistir a cualquiera de sus conciertos. En vivo, es cuando Rozalen despega como una pluma agitada por el viento hasta caer sobre tu corazón. Y, no puedo olvidarme de Bea, una cantante de los gestos, una poeta sin palabras, compañera inseparable, que no se si habla para quien no escucha o es el corazón de Rozalen, que baila.

Intrépida, después de un periplo por salas y pubs, aterrizó en el barrio de Lavapiés, en Madrid para estudiar un máster en musicología y completar su formación de sicóloga y, entonces, sucedió el milagro: editó su primer trabajo con la ayuda del productor Ismael Guijarro, de manera independiente, “Con Derecho a.. ” y en 2012 su primer videoclip: 80 veces, con su inseparable Bea, todo un éxito.

He tardado en descubrirla, pero a merecido la pena. Si tuviera que definir lo que me hace sentir, que es difícil, diría que… Me transporta al mundo de los sentimientos.

Discografía:

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Pincha aquí para acceder a sus canciones

Únicas y diferentes, así son Rozalen y Bea. No te lo pierdas.

M. Sender

Mireia es de oro.

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Ser una estrella del deporte en España y ser mujer, es una excepción. Para que alguien se fije en ti, escriba sobre ti y seas portada de un diario deportivo… Tienes que ser excepcional, campeona olímpica, campeona de Wimbledon, medalla de oro, campeona del mundo…o sino nadie hablará de ti.

Mireia Belmonte es una de esas, una excepción. Una mujer (hay otras) que son capaces de arrebatar una portada al fútbol. Para ello es necesario un sacrificio excepcional y tener una capacidad mental extraordinaria. La diferencia reside en el sacrificio, el entrenamiento y el corazón.

El entrenamiento te prepara, el sacrificio te hace más fuerte, el corazón te dice que es capaz. Mireia casi nunca falla. Puedes apostar por ella, sin miedo, sin duda, sabiendo que su corazón latirá hasta que no tenga oxígeno. Ha habido atletas excepcionales que han entrado a meta con las muletas del corazón, pero Mireia además tiene talento. Un don innato que le dice cuando acelerar, cuando decidir el ritmo, cuando puede ganar. Y casi siempre puede. Ayer no necesito hacer su mejor registro. No tuvo que nadar por debajo de 2:05…(el récord del mundo es 2:04:06), pero, estoy seguro de que si el ritmo hubiera sido ese, lo habría hecho.

Hay deportistas a los que la carta les delata. Mireia es “cariconfiable”, cercana, humilde, modesta. No necesita nada… Bueno si… Nada-r….

Ser mujer, destacar, ganar, está al alcance de pocos. Aún existe ese reminiscente “machismo”. Ese que minusvalora el éxito de las mujeres en el deporte. Tienen su reconocimiento, pero… Si ésto lo hace un hombre…

Para mi, tiene mucho más valor. Porque las mujeres siempre serán mejores, en todo. Si ganan su batalla, tendremos un mundo nuevo, inimaginable. También las hay malvadas… Pero es por nuestra influencia de machos alfa, animales sin razón, críticos hasta la extenuación, dominantes por naturaleza y resistentes al “dolor” de perder la hegemonía.

Mireia es la sirena de Ulises, déjate encantar.

Mario Sender

Nación/nacionalismo/Cataluña

Ante mi preocupación por la situación creada por las reivindicaciones de Cataluña, frente al estado de derecho, como dice mi amigo Santi, voy a tomar parte… En el debate.

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Nación: Conjunto de los habitantes deun país regido por el mismo Gobierno.

NacionalismoSentimiento fervoroso  de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.

Estas son las primeras acepciones del diccionario de la RAE. Pero hay otras:

Anthony D. Smith. Su visión y estudio sobre el nacionalismo y el concepto de nación, dista mucho de la opinión vertida por los nacionalistas catalanes y de la consideración de nación del Gobierno de España:

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Sin embargo, para Eric John Ernest Hobsbawm, es el nacionalismo quien inventa la nación y no a la inversa.

  • Nations and Nationalism since 1780: programme, myth, reality (1990). >> Trad. Naciones y nacionalismo, Crítica, 1998.

Para Benedicto Anderson, la artificialidad del concepto nación tiene su nacimiento en el siglo XVIII, lo cual explica en su obra La Comunidad Imaginada:

“La comunidad imaginada es un concepto acuñado por Benedict Anderson que sostiene que una nación es una comunidad construida socialmente, es decir, imaginada por las personas que se perciben a sí mismas como parte de este grupo. En su libro Comunidades imaginadas (1983), Anderson explica el concepto en profundidad. ”

Roberto Augusto afirma que «una “nación” es lo que los nacionalistas creen que es una “nación”»,

Ernest Gellner nos aporta dos conceptos, que subraya insuficientes, del concepto de nación:

” Dos personas son de la misma nación si comparten la misma cultura, entendiendo por cultura un sistema de ideas y signos, de asociaciones y de pautas de conducta y comunicación.”

“Dos personas son de la misma nación siempre y cuando se reconocen como pertenecientes a esa misma nación.”

Podría nombrar otros muchos estudiosos y sociólogos, sin que llegásemos a una conclusión. El concepto de nación es ambiguo, desigual en función de quien lo siente, lo reivindica o lo niega.

En el caso de Cataluña, hay multitud de razones para ponerse a favor de quien reivindica el concepto de Nación y otras muchas para negárselo.

Durante siglos, las naciones han sido construidas a través de la fuerza (guerras), emparejamientos de conveniencia (matrimonios), intereses de defensa (alianzas), razones económicas (estatus/estados), leyes por acuerdo (que no justicia), etc

España ha transitado por todos esos conceptos: distintos reinos, Unión por casamiento, guerras… Hasta desembocar en nuestra actual democracia. Constituida como Monarquía Parlamentaria, nuestra Constitución fue aprobada con todas las garantías por los ciudadanos que conforman la unión administrativa, política, social y geográfica del territorio. La organización del territorio es el Estado de las Autonomías, y mientras no se modifique, tal y como la Constitución contempla, la segregación de cualquier parte del territorio español, es contraria a la ley y por tanto ilegal de todo punto.

Hasta aquí, la ley, pero…¿ Impide esto hablar, escuchar, reflexionar, dialogar entre las partes, negociar si es necesario…? No. Rotundamente no. Las aspiraciones de uno o una parte de los ciudadanos de cualquier lugar del mundo son legítimas, y deben tenerse en cuenta. Cataluña, sus gobernantes legítimos autonómicos, parte de sus ciudadanos o todos, reivindican el derecho a decidir y deben ser escuchados y no rechazados, por que la Constitución no permita lo que pretenden. Debe explicarse con argumentos sólidos las razones de la negativa (no solo legales), debe procurarse el convencimiento de los que lo defienden, intentar entenderse. Lo otro, el no porque no, el llamado choque de trenes, los palos en las ruedas, el chantaje, la intransigencianos llevará al odio, el rechazo, la desunión, el enfrentamiento entre la sociedad catalana y al enfrentamiento entre el resto de los pueblos de España.

Debemos mirar atrás, revisar la historia, aprender de sucesos desgraciados en situaciones similares y negociar. Eso es la política: negociación para encontrar la mejor solución que complazca a todas las partes.

Me da igual como se llame: referéndum, consulta, plebiscito… Si se quiere se puede hacer, por supuesto con condiciones: condiciones de participación mínima, de mayoría suficiente, de porcentajes mínimos necesarios para que el resultado pueda ser considerado como representativo, etc.

Me preocupa que nadie sea consciente del peligro que representa la actual situación para el futuro de todos.

Y… nuestro Gobierno intentando evitar que no se compren las urnas. Patético. Una broma. ¿Eso es todo lo que se les ocurre para solventar este grave problema?

¿Y los periodistas, los creadores de opinión, los intelectuales, los empresarios, los sindicatos?…¿Dónde están? ¿De verdad nadie es consciente de la gravedad de la situación?

Mario Sender.